Grupo Scout y familias

Seguro de responsabilidad civil para campamentos y grupos scouts: qué debe cubrir

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Ningún papel del campamento protege tanto como este y ninguno se revisa menos: el seguro de responsabilidad civil. Si organizas actividades con menores —como scouter o como entidad— la pregunta no es si lo necesitas (lo necesitas, y en campamentos lo exige la normativa autonómica), sino si el que tienes cubre lo que crees que cubre.

Aviso importante: esto es información orientativa para que hagas las preguntas correctas, no asesoramiento jurídico ni de seguros. La póliza que vale es la tuya, leída entera, y la normativa que aplica es la de tu comunidad autónoma.

Los dos seguros que conviene distinguir

  • Responsabilidad civil (RC): cubre los daños que la actividad cause a terceros — un participante que se lesiona por una negligencia de la organización, un desperfecto en la finca arrendada, un daño causado por un menor a otra persona. Protege el patrimonio de la entidad y de sus monitores frente a reclamaciones.
  • Seguro de accidentes: cubre los daños que sufra el propio participante (asistencia sanitaria, indemnizaciones), haya o no responsabilidad de nadie. Un tobillo roto en una marcha sin culpable también genera gastos.

Son complementarios, no intercambiables. La normativa de campamentos de la mayoría de comunidades autónomas exige RC con capital mínimo, y muchas exigen también el de accidentes. El mínimo legal es eso: un mínimo — la cobertura razonable suele estar por encima.

Si perteneces a una asociación scout, empieza por aquí

La mayoría de los grupos scouts de España están cubiertos por las pólizas colectivas de su federación o asociación (las grandes asociaciones —ASDE, MSC y las federaciones autonómicas— aseguran a sus grupos mediante pólizas conjuntas de RC y accidentes vinculadas al censo).

Eso es una gran noticia, con tres letras pequeñas que cada jefatura de grupo debería verificar cada ronda:

  1. El censo manda. La cobertura suele alcanzar a los educandos y scouters censados. El chaval que “viene a probar” tres sábados y aún no está censado es la primera pregunta que debes hacerle a tu asociación: ¿está cubierto y hasta cuándo?
  2. La actividad importa. Revisa si la póliza cubre todas las actividades que hacéis de verdad: acampadas, marchas, actividades de agua, escalada… Las actividades de riesgo pueden requerir condiciones o exclusiones específicas.
  3. Pide el certificado. Para el expediente del campamento (y porque la administración autonómica suele pedirlo), necesitarás el certificado de la póliza con sus capitales. Tenerlo antes de rellenar la solicitud ahorra sustos de última hora.

Si organizas por libre (AMPA, club, campamento propio)

Sin el paraguas federativo, la entidad organizadora contrata su propia RC. Al pedir presupuesto, lo determinante no es el precio sino el condicionado:

  • Capital asegurado igual o superior al mínimo que exija la normativa de tu comunidad para campamentos juveniles.
  • RC patronal si tienes monitores contratados.
  • Cobertura explícita de menores y de pernocta (hay pólizas de “actividades de día” que excluyen acampada).
  • Actividades incluidas: que la lista cubra lo que realmente vais a hacer, con especial atención al medio acuático y a la altura.
  • Exclusiones y franquicias: la letra que decide si la póliza sirve o adorna.

La normativa: cada comunidad, su norma

En España la regulación de acampadas y campamentos juveniles es autonómica: cada comunidad fija cuándo hay que notificar la actividad, qué titulaciones necesita el equipo y qué seguros y capitales mínimos se exigen. Tenemos guías por comunidad en la sección de normativa de campamentos por CCAA, empezando por Madrid, Andalucía, Aragón, Asturias y Castilla y León. Verifica siempre la norma vigente de tu comunidad antes de la actividad: cambian, y el responsable de cumplirlas es el organizador.

El checklist del scouter previsor

Antes de cada campamento, cinco preguntas con respuesta documentada en la carpeta:

  1. ¿Tengo el certificado de RC con capitales y periodo, y cubre las fechas y el lugar?
  2. ¿Están todos los asistentes censados o incluidos en el seguro (educandos, scouters, ayudas de última hora)?
  3. ¿El seguro de accidentes está en vigor y sé cómo se activa (teléfono, cuadro médico, partes)?
  4. ¿Las actividades previstas están dentro de lo cubierto, incluidas las de agua o altura?
  5. ¿Cumplo lo que exige la normativa autonómica del lugar del campamento (notificación, titulaciones, ratios, seguros)?

Diez minutos de papeleo bien hecho no evitan el tobillo torcido — para eso están el botiquín y la prevención —, pero deciden si un mal día se queda en anécdota o se convierte en un problema serio para el grupo. La seguridad es la primera ley no escrita del escultismo; el seguro es su parte aburrida e imprescindible.